La política española se ha visto sacudida por otro escándalo de falsificación de títulos académicos. Esta vez es José María Ángel, ex presidente del PSPV-PSOE en Valencia y delegado del Gobierno para gestionar la Dana, quien admitió haber presentado un diploma falso para acceder a un puesto de funcionario.
Síndrome del impostor versus impostores reales
Se habla mucho del llamado "síndrome del impostor", un sentimiento de inseguridad que afecta a muchos profesionales tras conseguir un ascenso o un cargo. Pero esto no debe confundirse con los verdaderos impostores, que mienten para usurpar puestos y responsabilidades. En política, los impostores reales son un problema serio que afecta la credibilidad del sistema.
El caso José María Ángel: mentira a la vista
El diploma de José María Ángel, un supuesto título de Técnico en Archivística de la Universidad de Valencia de 1985, resultó ser imposible, ya que esa carrera ni existía en ese año. Con ese diploma falso, Ángel logró ascender en la función pública hasta puestos de importancia política, incluyendo su papel como alcalde de L'Eliana y senador.
Dimisiones y reacciones
Tras salir a la luz el fraude, José María Ángel dimitió tanto de la presidencia del PSPV como de su cargo de delegado del Gobierno. Este hecho es poco común en la política española, donde muchas veces se toleran este tipo de mentiras. La ministra Diana Morant, amiga y compañera de partido, defendió inicialmente a Ángel diciendo que "no se piden títulos, sino hoja de servicios", una declaración que causó controversia y fue criticada por despreciar la importancia de la honestidad académica.
La labor de la Agencia Valenciana Antifraude
La Agencia Valenciana Antifraude actuó con rapidez en este caso, resolviendo la denuncia en menos de un mes y enviando el expediente a la Fiscalía. Esta actuación puso en evidencia una doble vara de medir frente a otros casos pendientes que implican al PP y que no avanzan por la supuesta falta de interés del director de la agencia.
Contexto y consecuencias
Este escándalo no es aislado. Desde el caso de la diputada del PP Noelia Núñez, también acusada de falsificar su currículum, se ha desatado lo que algunos llaman "pánico curricular" entre políticos que revisan sus títulos. El fenómeno refleja problemas éticos profundos y una cultura política donde aparentar puede pesar más que ser.
En el fondo, estos casos coinciden con una crisis de confianza en la clase política valenciana y española. La exigencia de transparencia y responsabilidad está alta, y la dimisión como acto de dignidad, aunque rara, vuelve a brillar como ejemplo a seguir.