El Hospital Padre Jofré en Valencia está al límite. La transferencia de pacientes desde el Hospital Doctor Moliner, cerrado para una reforma que durará cinco años, ha dejado al centro saturado y ha complicado la atención sanitaria.
Pacientes varados y falta de espacio
Desde que el Hospital Doctor Moliner dejó de recibir pacientes el 16 de abril, estos fueron derivados a otros centros, pero muchos ingresados aún se han trasladado a Padre Jofré, que habilitó 30 camas adicionales en habitaciones dobles para absorber la demanda. Sin embargo, esta medida no es suficiente. La Federació d’Associacions Veïnals de València (FAAVV) alerta que la falta de espacio impide incluso el paso libre de sillas de ruedas y dificulta el trabajo del personal sanitario.
El hacinamiento afecta también a familiares y acompañantes, dificultando funciones básicas de asistencia y apoyo a pacientes crónicos y terminales.
Una reforma necesaria pero controvertida
La reforma integral de Doctor Moliner, hospital histórico desde 1943, tiene un presupuesto de más de 62 millones de euros. Busca modernizar y adaptar sus instalaciones manteniendo el valor patrimonial del edificio. Sin embargo, la Conselleria de Sanidad descartó dividir las obras en fases para acelerar el proceso, una decisión que ha provocado que el hospital cierre por completo, incrementando la presión sobre centros como Padre Jofré.
Debate sobre alternativas y gestión
Toni Pla, consejero del Consejo de Salud de la Comunitat Valenciana, señala que se propusieron otras opciones para alojar a los pacientes, como usar espacios no acondicionados de la antigua escuela de enfermería o un pabellón en Bétera. Estas alternativas podrían haber evitado la saturación actual.
La Confederación Autonómica de Asociaciones Vecinales (CAVE-COVA) ha elevado la preocupación, solicitando una revisión urgente de las decisiones tomadas.
Entre la urgencia y la calidad asistencial
Para la Conselleria, la reforma es imprescindible. Los informes que advierten sobre la obsolescencia del Doctor Moliner datan de 2019, y la ejecución del proyecto fue adjudicada a finales de 2023, con aprobación en diciembre de 2024. El objetivo es ofrecer un hospital moderno y eficiente para pacientes vulnerables.
Pero mientras llega ese futuro esperado, la saturación en Padre Jofré pone en jaque la calidad de la atención y abre un debate sobre los tiempos y prioridades en la gestión sanitaria valenciana.