En Asturias, la temporada previa a la Navidad no solo trae encuentros y celebraciones. También aumenta el problema de las "reservas fantasma" o "no-shows": reservas que se hacen pero no se cumplen, dejando mesas vacías en bares y restaurantes justo en su época de mayor demanda.
Los hosteleros advierten que esta práctica afecta su economía y su organización. No solo pierden dinero, sino que también desperdician productos frescos y horas de trabajo. Además, el impacto repercute en la atención a otros clientes, que podrían haber aprovechado esos espacios.
La voz de los afectados
Charly, del restaurante Mc Charly & Company en Mieres, se manifestó en redes sociales con un vídeo titulado "Hoy me pongo serio", donde expresó su frustración por las reservas que nadie cancela y que dejan mesas desocupadas. "Me ofende que no te llamen para cancelar la mesa igual que llamaron para reservarla", señaló. Para él, la costumbre de reservar en varios locales para decidir luego dónde ir es una falta de respeto al sector.
Karoli, propietaria del bar La Caleyuca, cuenta que una mesa reservada para cuatro personas no se presentó, lo cual le causó pérdidas considerables en un local con aforo para doce. Insiste en la importancia de cancelar reservas y advierte que esta situación podría hacer necesario cobrar una señal por anticipado para garantizar el compromiso del cliente.
Mario, de TC28 en Mieres, también destaca la poca empatía que muestran algunos clientes. Critica que a veces se reserve para grupos grandes y luego no asistan todos, lo que inutiliza espacio y recursos. Además, comenta la frustración de tener que rechazar otras reservas cuando finalmente quedan mesas vacías.
¿Qué soluciones se plantean?
Todos coinciden en que la responsabilidad del cliente es clave. La idea de cobrar una señal al hacer la reserva gana fuerza, aunque genera recelo entre los clientes. Sin embargo, para los hosteleros, esta medida es un primer paso para frenar un problema que ya es habitual.
Mario menciona la posible implementación de plataformas en línea que requieran número de tarjeta para reservar, para evitar cancelaciones de última hora o ausencias injustificadas.
En algunos locales cataloga de habitual dar una cortesía de 15 minutos para llegar, pero si no se presenta el cliente se pierde la reserva. Así, la gestión se vuelve más eficiente y se reduce el impacto económico de las "reservas fantasma".
El llamado a la responsabilidad
En definitiva, los hosteleros asturianos piden más respeto y consideración por el trabajo detrás de cada mesa preparada. Cada reserva incumplida no solo afecta al negocio, sino también a todo el equipo y a la experiencia de otros clientes.
Con la llegada de las fiestas, la recomendación es clara: reservar con seriedad y cancelar si hay cambios. Así, todos pueden disfrutar sin sorpresas desagradables entre platos y brindis navideños.