El quiosco El Trópico, ubicado en la calle Padre Suárez del barrio Campillín de Oviedo, cerrará sus puertas tras más de cuatro décadas en funcionamiento. Su dueño, Juan Carlos Salguero, conocido como Linos, recuerda con una mezcla de orgullo y nostalgia la historia del lugar que ha sido un punto de encuentro para generaciones de vecinos y estudiantes.
Un quiosco con historia
El Trópico abrió en 1982, fundado por Octavio, el suegro de Linos. Fue su esposa quien eligió el nombre. Juan Carlos tomó las riendas en 1987, después de dejar la hostelería. Desde entonces, el quiosco se convirtió en un clásico del barrio, vendiendo prensa, chucherías y frutos secos, y sirviendo como centro social para decenas de jóvenes.
El Campillín que fue y el que es
En los años 80 y 90, Campillín tenía fama de ser "el Bronx" de Oviedo, con problemas de droga y prostitución. Salguero recuerda que incluso había mujeres que cruzaban la zona en taxi desde la calle Magdalena. Pero, a pesar de las dificultades, siempre mantuvo buena relación con los chavales del colegio Santo Domingo y otros centros cercanos, que solían parar en El Trópico para reunirse y comprar bollería.
La transformación y el fin de una era
Con la desaparición paulatina de los quioscos a causa de la competencia de supermercados y cambios en los hábitos de consumo, El Trópico se quedó como el último refugio de esta tradición en Campillín. Juan Carlos destaca la fidelidad de su clientela, pero también reconoce que "con un negocio antes sabías que durabas y funcionabas". Ahora, mientras prepara el cierre, mira hacia el futuro con serenidad y esperanza.
Mirando hacia adelante
Para Salguero, cerrar es un acto cargado de emociones: "Será una mezcla de alegría y tristeza, porque dejo aquí cuarenta años de mi vida". Planea dedicar más tiempo a su familia y a disfrutar de Asturias, además de seguir apoyando la carrera musical de su hijo en el grupo "Arcea". El local está en venta, y junto con él, se va un pedazo de historia y de barrio.