En Ribadesella, la paciencia se agota. Las obras en el puente, previstas para ser un trámite rápido, se han convertido en un tormento urbano con tres años de retrasos y una quincena de semanas de cierre total que amenaza con paralizar la ciudad.
El balance del alcalde: más retrasos y menos transparencia
Paulo García, alcalde de Ribadesella, no oculta su frustración. El proyecto del puente lleva años atorado, con incumplimientos constantes de los plazos iniciales, que prometían acabar para finales de 2025. Más que siete cortes de tráfico puntuales, ya suman veinte, lo que trastorna a diario la movilidad en la ciudad.
Además, el Ayuntamiento sigue sin tener informes claros de parte de los ingenieros ni un diseño final concreto, lo que complica la planificación y genera incertidumbre.
Impacto inmediato en la vida y la economía local
Los vecinos sienten el golpe a diario. Francisco Aramburu, carnicero y ganadero, señala que el cierre completo del puente obligará a desvíos de hasta 17 kilómetros para tareas cotidianas, como alimentar a su ganado o atender la finca. "Es una situación inviable", dice.
María García, ciudadana y ganadera, relata que los cortes ya causaron retrasos en asuntos personales, pero lo más grave es el peligro para emergencias: para llegar al centro de salud, antes a menos de un kilómetro, ahora deben recorrer 15 kilómetros. Esto afecta especialmente a barrios como El Picu o La Juncalera.
Los comercios también sienten la presión. Enrique Sánchez, dueño de una farmacia local, confirma una caída en el flujo de clientes, tanto turistas como residentes de pueblos cercanos que, antes del caos, solían visitar Ribadesella con frecuencia.
El reto: un plan claro y rápido para evitar el caos
La exigencia de García y la comunidad es clara: un plan transparente que detalle los pasos a seguir durante el cierre total. Necesitan evitar que esta pausa se convierta en un bloqueo insalvable para la economía y la vida diaria.
En definitiva, el puente que debía unir y facilitar el tránsito se ha convertido en el epicentro de una crisis que la administración local debe manejar con urgencia.